viernes, 18 de noviembre de 2011

No me debes nada.

Cierto pequeño se acercó a su madre en la cocina, una noche, cuando ella preparaba la cena y le entregó un papel sobre el que había escrito algo.
Después de que la mamá se secó las manos, lo leyó y esto es lo que decía:
  • Por cortar el pasto 5.00
  • Por limpiar mi habitación esta semana 1.00
  • Por ir a la tienda cuando me envías 0.50
  • Por cuidar a mi hermano mientras fuiste de compras 0.25
  • Por sacar la basura 1.00
  • Por obtener una buena boleta de calificaciones 5.00
  • Por limpiar y barrer el patio 2.00
  • Total que me debes 14.75

Su madre lo miró de pie a la expectativa y los recuerdos pasaban por su mente. Tomó la pluma, le dio la vuelta a la hoja de papel que el niño había escrito y anotó lo siguiente:
-Por lo nueve meses que te llevé mientras crecías en mi interior, NO ME DEBES NADA.

-Por todas las noches que estuve sentada a tu lado, cuidándote y orando por ti, NO ME DEBES NADA.

-Por todos los momentos difíciles y todas las lágrimas que causaste a través de los años, NO ME DEBES NADA.

-Por todas las noches de temor y por las preocupaciones que sabía que tendría, NO ME DEBES NADA.

-Por los juguetes, la comida, la ropa y por limpiar tu nariz, NO ME DEBES NADA.

-Cuando sumes todo, el costo total del verdadero amor es SIN PAGA ALGUNA.
Así, cuando el niño terminó de leer lo que su madre había escrito, había grandes lágrimas en sus ojos, miró directamente a su madre y dijo:
"Mamá en verdad te amo". Después tomó la pluma y con letras grandes escribió:
"PAGADO EN SU TOTALIDAD"

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La caja de besos.

Hace ya mucho tiempo, un hombre castigó a su pequeña hija de tres años por desperdiciar una envoltura de papel dorado.
El dinero escaseaba en esos días, motivo por el cual estalló en una furia incontenible; cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de Navidad.
Más sin embargo, la niña le llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente y le dijo:"Esto es para ti papito".
Él se sintió avergonzado de su reacción de furia. Pero volvió a explotar cuando al abrir la caja, se dio cuenta que estaba vacía, le volvió a gritar diciendo: ¿Es que no sabes que cuando le das un regalo a alguien, debe tener algo dentro?
La pequeñita volteó hacia arriba y con lágrimas en los ojos contestó:
¡No papito, no esta vacía ya que yo soplé muchísimos besos dentro de la caja, todos para ti papi!
El padre se sintió morir, puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.
Según se dice, ese hombre guardó la caja dorada por muchos años, cerca de su cama y siempre que se sentía derrumbado o deprimido, tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí.
En cierta forma, cada uno de los seres humanos ha recibido una caja dorada, llena de amor incondicional y besos de nuestros seres queridos: hijos, familia, amigos... de DIOS.
Nadie podría tener una propiedad más preciada que ésta. Todos nosotros la tenemos pero... ¿Nos damos cuenta?
Cada vez que estamos derrumbados o deprimidos... ¿extraemos de la caja ese regalo que nos recuerda el AMOR que nos dieron?

martes, 15 de noviembre de 2011

Tiempo con nuestros hijos.


Un hombre vino a casa tarde del trabajo, cansado e irritado, y encontró a su hijo de 5 años esperando en la puerta.
- ¿Papá, puedo hacerte una pregunta?
Sí, ¿cuál es?" contestó el hombre.
- ¿Papá, cuánto ganas en una hora?
Eso no es asunto tuyo. ¿Por qué preguntas eso? - Dijo el hombre enojado.
- Sólo quiero saberlo. Por favor dime, ¿cuánto ganas en una hora? repitió el pequeño.
Si quieres saberlo, en una hora gano 20 Euros.
- "Oh" - contestó el pequeño, cabizbajo. Volviendo a mirarlo, dijo
- ¿Papá, puedo pedirte prestadas 10 Euros?
El padre se puso furioso. Si la única razón por la que me has preguntado eso es para poder pedirme prestado dinero para comprar un juguete tonto o alguna otra cosa sin sentido, entonces vete directamente a tu cuarto y acuéstate. Piensa sobre por qué estás siendo tan egoísta.
Yo trabajo muy duro muchas horas todos los días, y no tengo tiempo para estas tonterías infantiles."
- El chico fue calladamente a su cuarto y cerró la puerta. El hombre se sentó y empezó a ponerse aun más enfadado pensando en la pregunta del muchacho.
¿Cómo se atreve a preguntar cosas así sólo para conseguir algún dinero?
Después de aproximadamente una hora o así, el hombre se había tranquilizado, y empezó a pensar que quizás había sido un poco duro con su hijo. Quizás había algo que realmente necesitara comprar con las 10 Euros y realmente no pedía dinero muy a menudo. El hombre fue a la puerta del cuarto del muchacho y abrió la puerta.
"¿Estás dormido, hijo?" - Preguntó.
- "No papá, estoy despierto," - contestó al muchacho.
"He estado pensando, quizá haya sido demasiado duro contigo antes," dijo el hombre, "Ha sido un día largo y he pagado mi agresividad contigo. Aquí están las 10 Euros. que me pediste."
- El pequeño se sentó y sonrió. "¡Oh, gracias papá!" gritó.
Entonces, buscando bajo su almohada sacó algunos billetes arrugados. El hombre, viendo que el muchacho ya tenía dinero, empezó a ponerse enfadado de nuevo.
El pequeño contó despacio su dinero, entonces miró a su padre.
¿Por qué pides más dinero si ya tienes? - refunfuñó el padre.
- Porque no tenía bastante, pero ahora sí, contestó.
- Papá, ahora ya tengo 20 Euros ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo?
- Por favor ven a casa temprano mañana. Me gustaría cenar contigo.
"Compartir con nuestros hijos no tiene precio, aprovecha cada minuto con ellos".